CUENTO: UNA
TRISTE TARDE DE OTOÑO
POR: JOSÉ
IVÁN SANTOS CUCHILLO
Yo estaba ahí en el parque
paseando como siempre, caminando sobre los pasillos que arman los arbustos y
con la sombra que brindaban los árboles con sus pocas hojas que
aún le quedaban pues el comienzo del otoño lo había empezado a deshojar.
De repente a lo lejos vi la silueta de una persona que no
reconocía bien si se trata de una mujer o hombre, pero de pronto me entró una
curiosidad de conocerla así que caminé
hasta donde se encontraba parado.
Me acerqué a él y observé
que unas lágrimas brotaban de sus ojos se notaba que aquel hombre llevaba un gran dolor dentro de él, me paré enfrente y
pregunté:
-¿Hola se encuentra usted
bien?
-No, estoy muy mal
-¿Por qué, puede contarme si
quiere?
-Pues mira todo pasó hace 5 años, tenía a mi novia ambos adorábamos
esta temporada del año “el otoño”
solíamos salir a divertirnos tirados en el suelo viendo como se le caían
las hojas secas a los árboles, yo juntaba unas hojas y ponía su nombre con
ellas me gustaba darles sorpresas y consentirla… para mi ella era mi todo.
Sin embargo al poco tiempo
ella comenzó a enfermar primero eran solo pequeños malestares después eran más
fuertes, fuimos al médico y nos dijo que ella tenía principios de cáncer que sólo
le quedaban pocos días de vida y que los tratara de disfrutar, era una persona
muy optimista que salía adelante siempre a pesar de las malas rachas que le
pasaban.
En esos días me pidió que
viniéramos a este parque tal vez sería nuestro último otoño pues por su enfermedad no sabíamos si
volveríamos a estar juntos de nuevo, recordamos algunas anécdotas que vivimos algunas eran buena y otras malas.
-¿Y después qué pasó amigo?
-Nos impregnamos en un
fuerte abrazo y con una bella mirada ella murió en mis brazos, causándome un
gran dolor y dejándome solo, yo quería irme con ella para seguir disfrutando el
otoño haya en cielo los dos juntos.
-Hay amigo sí que su
historia es muy triste
-Sí por eso cada otoño vengo
aquí a recordar aquella persona que fue mi vida y que ahora me espera en el
cielo.
Pero antes de irse me pidió
que la recordara con esto “que distinto el otoño para mí que voy para ti que quedas”.

